Si se quiere mantener el equilibrio entre los pueblos enfrentados, no se puede sumar el número de combatientes.
Permanece lo más neutral posible, no porque sea conveniente, sino por amor a la humanidad.
A través de esta acción, surgirá algo en oposición a la guerra que la debilite y ofrezca algo de poder a aquellos que consideran que la guerra no tiene sentido. Aquellos que sean neutrales de esta manera tan genuina, formarán el tercer ejército, que tiene el espíritu como arma y se une a los muertos cuyas almas han sido despertadas y que están siendo guiados por Micael en los mundos suprasensibles.
Las épocas de guerras han terminado -deberían haber terminado-. Las guerras modernas son simplemente campañas de asesinatos. Las únicas que deben librarse son batallas del espíritu contra anti-espíritu para que Cristo viviente pueda entrar de nuevo en el mundo, no sólo en los corazones humanos, sino como señor de la Tierra y gobernante del Cosmos.
El ejército y el liderazgo de Micael deben hacerse realidad».
Del cuaderno de anotaciones del 14 de abril de 1940( no publicado, Archivo Ita Wegman, Inserciòn de Peter Selg)